En qué consiste:
Es un prolongado masaje que alterna las manos de la profesional con las
piedras, primero calientes y después frías.
Se colocan estratégicamente una serie de piedras aplanadas y con
la superficie muy suave y lisa -de origen volcánico en diferentes
puntos, debajo de la espalda, sobre el estómago, en la frente,
bajo las manos, entre los dedos de los pies, etc.
Las piedras son de distinto tamaño y temperatura en función
de la zona a tratar. La esteticista aplica primero un aceite de sésamo
muy hidratante y comienza con un masaje por los dedos de los pies
ascendiendo hacia arriba, incluso te da unas pasaditas por el óvalo
de la cara y el cuero cabelludo. A veces el masaje se realiza con la parte
plana de las piedras y otras con los cantos.
Casi resulta difícil distinguir cuándo son las manos de
la masajista y cuándo utilizan piedras ya que éstas son
muy suaves, sólo se diferencian por la temperatura